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Canarias Plural _
Redacción Gran Canaria


El Cabildo de Gran Canaria, la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el Ayuntamiento de la capital grancanaria rubricaron este martes una alianza para poder acoger la gran aventura de la regata Mini Transat, en la que 85 embarcaciones de apenas 6,5 metros, sin motor, sin radio y un único tripulante cruzarán el Atlántico desde el puerto francés de La Rochelle hasta la isla de Martinica.

Con acreditado prestigio internacional, en su 40 aniversario la organización ha elegido Gran Canaria como escala en 2017, 18 y 19, aunque su coincidencia con la ARC, también en época de alisios, ha hecho necesaria emprender las acciones para contar con las instalaciones portuarias necesarias para hacerlo posible.

Por este motivo, el Cabildo no ha dudado en aportar 220.000 euros a través de la Consejería de Hacienda y Presidencia a los que se sumarán otros tantos del Puerto para la construcción de 152 atraques, mientras el Ayuntamiento se encargará de toda la logística de los regatistas, traslados, alojamientos y acciones promocionales, con un coste aproximado de 200.000 euros

Así lo explicaron el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra, y el concejal de Turismo, Pedro Quevedo, quienes calificaron haber logrado atraer esta actividad náutica como un hito.

Morales consideró que esta regata, casi artesanal en la que prima el esfuerzo personal, es un acicate por cuanto supone un estímulo más en la generación de actividad económica derivada del turismo inducido, así como por fomentar la diversificación económica basada en la economía azul.

La previsión, explicó Luis Ibarra, es adjudicar las obras el próximo 7 de marzo en los últimos espigones del Muelle Deportivo para que los atraques estén disponibles en agosto, de modo que, aún con las incidencias propias de este tipo de obras, estén disponibles para el mes de octubre, ya que se celebra del 7 al 30 de ese mes, mientras que la ARC parte en noviembre, aunque las embarcaciones empiezan a llegar dos meses antes, de ahí la coincidencia.

Quevedo aseguró que esta alianza para atraer un evento de estas características “no pasa todos los días”, y celebró que se haya producido porque, desde el primer momento, el Ayuntamiento capitalino supo que “solo no podía”, si bien aseguró que no le costó “mucho convencer” al Cabildo y al Puerto.

Como valor añadido, destacó sus posibilidades para la atracción del turismo francés, que no ha sido tradicional en Gran Canaria y comienza a despuntar ahora con un gran potencial, máxime desde La Rochelle, importante puerto no solo por la actividad náutica, sino por la fabricación de embarcaciones.

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