Valora este artículo
(3 votos)

Entrevista con Luis Javier Velasco Quintana, autor de “El Fausto, historia y misterio de una tragedia”

 

CP I Juanca Romero H.

Que satisfacción produce tener entre mis manos el libro de un buen amigo, y sin duda, la mejor, más documentada y más completa obra sobre la enigmática historia del pesquero canario El Fausto, un barco que goza del extraño y funesto record de haber desaparecido nada más y nada menos que tres veces con toda su tripulación. Su autor, Luis Javier Velasco Quintana, incansable buscador de respuestas y meticuloso documentalista, acaba de publicar “El Fausto, historia y misterio de una tragedia”, bajo el sello editorial CSB, y distribuido por Distribuciones Tamonante. Con Velasco he charlado hace unos días, y con el mar de compañero (no podía ser de otro modo), nos contaba lo siguiente:

Ciertamente, lo vivido por este barco pesquero, es una infausta historia, ¿verdad?
-
Y tan infausta, por desgracia. Ojalá solo hubiera sido un buen guión para una película de suspense dominical. El alcance de esta desgracia fue internacional –aunque muchos puedan desconocerlo– y abarcó varios países, que publicaron las noticias sobre la desaparición del Fausto y de una forma u otra, ayudaron en la búsqueda; lo que pasa es que ésta la llevó a cabo el Ejército del Aire y la Armada española principalmente, a la que se sumaron muchos esfuerzos particulares: canarios, nacionales e internacionales.

Un barco que desaparece con toda su tripulación, y además repetidas veces… ¿Hay precedentes de algo similar? -La triple desaparición del Fausto es sin lugar a dudas un suceso único en el mundo, no el más extraño de todos, pero si un misterio sin resolver a día de hoy, que pareció jugar al gato y el ratón con toda la sociedad canaria. Sin temor a equivocarnos, podríamos hablar del Fausto como un auténtico buque fantasma, que se une a la larga lista de estos navíos. En mi libro hay un capítulo dedicado precisamente a otros barcos tocados por el misterio, donde el lector puede contrastar los puntos de similitudes entre los referidos y las diferencias, pudiendo evaluar que los misterios en el mar existen, y algunos de ellos verdaderamente delirantes, pero en el caso del Fausto –además de las sucesivas repeticiones– hay otros factores casi olvidados que le otorgarían además un aura de “objeto maldito”, como se puede leer en el libro.

Retratemos a El Fausto; ¿de qué tipo de embarcación estamos hablando? -Pues una embarcación dedicada a la pesca de arrastre, más concretamente una trainera artesanal, enteramente construida en madera de pino palmero, que en su momento fue el pesquero que más capturas podía obtener en La Palma. Una embarcación óptima para las condiciones atlánticas, bastante capacitada, con una eslora de 13,80 metros por una manga –o anchura– de 3,65 metros, dotada de una caseta para el timonel y un mástil, con un registro bruto de casi 20 toneladas. Era un barco realmente emblemático y mucha gente en Tazacorte tuvo que ver con él, ya que formaba parte de la vida diaria de aquel municipio.

 

¿Tan difícil es encontrar un barco con estas características  en las aguas entre islas? -Pues mira Juanca, ahí has dado tal vez en el quid de la cuestión, porque aunque no lo parezca, según los entendidos, la navegación entre islas no tiene nada que envidiarle a hacerlo en pleno océano, porque las islas forman canales que con el alisio acentuado del verano, más las corrientes, pueden hacer peligrosas las travesías. También es cierto que el mar es muy grande y que encontrar un barco pesquero artesanal tan grande como el Fausto no está exento de dificultad; no olvidemos que por apenas 20 cm de eslora, se le podía catalogar como “buque”, pero bueno, aunque tenía envergadura, las inmensas llanuras azules pueden hacer pasar desapercibidas muchas embarcaciones.

¿Es “El Fausto, historia y misterio de una tragedia” el libro definitivo, el más completo? -El más completo sí, desde luego, porque para documentarme he recurrido a las más altas instancias del Estado, que amablemente me han facilitado la labor, pero que mucha documentación no está al alcance del público. Además de muchas horas de entrevistas, viajes, indagaciones, etc., pero claro, el libro definitivo no; aún queda mucho por trabajar y seguir averiguando, muchas familias por entrevistar y profundizar en sus duelos particulares. Llegó un momento en el que tuve que decidirme a dar luz definitiva a una obra en forma de libro, porque hasta hoy no existía ninguna monografía al respecto y la información estaba muy fragmentada en mil sitios. Si espero a tener toda la información, Dios sabe cuando habría visto la luz este libro…, en el supuesto de que hubiera seguido vivo claro, ja,ja,ja, (bromea), porque convendrás conmigo que tanta información en una sola persona no es nada práctico. Ahora, el fruto de la investigación de años ya está en la calle y confío que en el futuro sigan saliendo más trabajos sobre este asunto, y si es posible, de más autores.

Imagino que un expediente con estas características habrá suscitado muchas hipótesis o teorías. ¿Cual consideras la más sólida? -Pues sí Juanca, muchas hipótesis como bien sabes, porque ya hemos tratado este tema en tu  programa radiofónico Ángulo 13 y siempre ha despertado mucho interés. Pero de toda la amalgama de teorías –algunas de ellas hasta incluso disparatadas– me quedo con la opción más sencilla: que una serie casual y consecutiva de pequeños infortunios en cadena produjeron toda esta desgracia, de forma similar al accidente de Los Rodeos, el 27 de marzo de 1977, en la que como tú mismo pudiste comprobar de primera mano para documentar tu magnífico libro “Catástrofe 77”, la cadena de pequeños contratiempos, unos tras otros, provocó la muerte de 583 personas. La Vida a veces tiene estas extrañas jugarretas, es algo que no podemos controlar.

¿Y la teoría más esperpéntica? -Se dijo de todo, incluso muchos disparates como que se dedicaban al contrabando de armas, drogas u otras ruindades por el estilo. Las familias no solo soportaron la desgracia de perder a un ser querido, sino que además, tuvieron que afrontar el mantener limpia su honorabilidad. Lo más aproximado a la palabra esperpéntica podríamos situarla en una teoría: que el pesquero fue secuestrado por un excombatiente alemán que, fugado de Europa por supuestos crímenes de guerra, vivía escondido en El Hierro y que lo secuestró para ir a Sudamérica. También explico esta teoría en el libro porque tiene puntos de interés y es algo que está ahí, como pude comprobarlo en varios viajes.

Pero cuéntanos, ¿Qué ocurrió finalmente con la tripulación del barco? -Nadie lo sabe, o al menos, creemos que nadie lo sabe. Ahí está lo molesto de todo este gran misterio, que finalmente seguimos en un incómodo punto muerto. La historia del Fausto y sus tripulantes tiene muchos matices por descubrir. Cuando decimos en relación a este libro que el lector no quedará indiferente, no se trata de un recurso literario de promoción más, porque realmente se trata de una historia digna de ser contada en profundidad y descubrir tantos matices.

¿Cuánto de vivo está el Fausto entre los familiares de la tripulación del pesquero?

-Mucho, el Fausto es un asunto que sigue vivo y creo que será así por muchos años. No es descabellado decir que aún se espera el regreso de los desaparecidos, porque como bien sabemos, la esperanza es lo último que se pierde. Pero nos guste o no, ya han pasado cuarenta y seis años del suceso y nadie ha tenido noticias de aquellos cuatro hombres, tiempo más que suficiente para que uno abandone toda posibilidad de regreso. Pero en este sentido, me quedo con el calor reconfortante de pensar que esa esperanza sobre su regreso se debe a la lealtad afectiva que aún se mantiene firme hacia estos hombres; algo muy bonito.

Nada menos que tres desapariciones, ¿Cuál fue la reacción de los estamentos oficiales? -El asunto sin duda tenía una apariencia rara, luego no nos ha de extrañar que la reacción de los organismos oficiales barajaran muchas opciones, entre ellas la dualidad entre “barco perdido” o “barco fugado” a Venezuela, por ejemplo. En mi opinión y a la vista de los resultados de mis indagaciones, se llevaron a cabo todas las acciones humanamente posibles para tratar de salvarles la vida, lo cual me resultó grato de comprobar, pero que finalmente la Fortuna no quiso que diera los frutos deseados y todo acabó en una desgracia. Pero sí que es verdad que se usaron todos los medios disponibles en aquellos momentos y de una forma eficaz, a pesar de las muchas dificultades debidas a las características de las embarcaciones o las aeronaves.

¿Llegó a pensarse en algún momento que el Fausto no se había perdido sino que se trataba de una fuga con toda la tripulación? -Sí, desde luego. De hecho, todos deberíamos plantearnos esa posibilidad a la vista de la evolución del suceso, porque esa es la apariencia primaria que nos surge en la mente. Lo que pasa en este caso, como en casi todos los misterios que existen, es que las teorías no tienen la solidez suficiente como para que se puedan mantener y “hacen agua”. Es de sentido común que, de haber querido sus tripulantes irse a Venezuela u otro país de la zona, habrían equipado el barco con muchas provisiones, combustible, agua y otras viandas para tan largo viaje. Lo cierto fue que salieron en unas condiciones muy precarias y con poca comida.

¿Cómo podemos hacernos con este fantástico libro, “El Fausto, historia y misterio de una tragedia? -El libro está recién llegado de imprenta y ya está disponible en un buen número de librerías de Tenerife y está llegando a La Palma, en donde se espera con ansia según he podido comprobar por las numerosas llamadas telefónicas y correos electrónicos recibidos interesándose en el libro. También se está poniendo a la venta en Gran Canaria y en otras islas, claro. Los lugares en donde ya se pueden adquirir están publicados en la página: www.elfausto.es

Gracias por atender a los lectores de CANARIAS PLURAL.

Gracias a ti Juanca, por ayudarme desde hace tantos años a divulgar la memoria de los desaparecidos.

 
 
 
 
Modificado por última vez en Lunes, 16 Febrero 2015 20:52