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© Juanca Romero Hasmen

 

EVANGELIOS: EL PUZLE PERDIDO

Entrevista con el catedrático Antonio Piñero Sáenz

El reconocido catedrático, especializado en lengua y literatura del cristianismo antiguo, don Antonio Piñero, es quien ocupa este espacio periodístico. Escogiendo de nuestra voluminosa hemeroteca una de las muchas entrevistas que le hemos realizado en estos últimos años, rescatamos la siguiente, como muestra superlativa del enorme intelecto y conocimiento que tiene el profesor sobre las cuestiones ligadas al Cristianismo.

 

pinero002En uno de sus libros menciona que El Nuevo Testamento es un conjunto voluntariamente predeterminado y excluyente. ¿Qué quiere decir con esto? -En mi opinión, el Nuevo Testamento no es el fundamento del cristianismo en general sino de una corriente del cristianismo primitivo, la paulina. Las iglesias paulinas en el siglo II eligieron por consenso qué documentos cristianos de los que se leían los domingos en las asambleas litúrgicas en las iglesias más importantes de la cristiandad podían ser considerados sagrados o inspirados por Dios; el resto de los escritos piadosos fue excluido expresamente de esta lista de libros sagrados.

 

¿Por qué solo se recogen cuatro evangelistas? -Había, ciertamente, muchos más evangelios. En mi libro “Todos los evangelios” (Edaf, 2009), recojo unos ochenta, entre apócrifos y los cuatro canónicos, aunque no todos son de los siglos I y II. Entre los que había a finales de esa época las iglesias eligieron sólo cuatro porque cumplían con varias normas implícitas:

A.   Eran leídos y estimados como sagrados ya en el momento de la selección.

B.    Respondían en líneas generales al contenido doctrinal de lo que se llamaba la “regla de la fe” (un conjunto de nociones dogmáticas que compartían las iglesias paulinas).

C. De una manera directa o indirecta se creían derivados de los primeros apóstoles que convivieron con Jesús.

 

¿Las palabras del Evangelio fueron sacadas de sus propios personajes? -Unas sí y otras no. En líneas generales puede decirse que procedían de una tradición oral que se transmitía de boca en boca y año tras año. Pero, los profetas cristianos, que hablaban imbuidos del espíritu de Jesús, acomodaron las palabras de éste a sus circunstancias actuales precisas, o bien crearon nuevas palabras de Jesús apropiadas para el tiempo concreto que se estaba viviendo. Además, los evangelistas remodelaron y reescribieron las noticias de la tradición conforme a sus intereses teológicos o necesidades prácticas; por ello, nada en los evangelios es transmisión directa sino puesta por escrito de una tradición oral reeditada y reescrita y reelaborada profundamente. Los textos del Nuevo Testamento son obras de propaganda de unas creencias, de una fe.

 

¿Cómo leer el Nuevo Testamento? - Debe leerse, si es posible, cronológicamente, es decir, de acuerdo a cuándo fueron escritos cada uno de los libros que componen ahora el Nuevo Testamento. En líneas generales, primero hay que leer las siete cartas auténticas de Pablo (I Tesalonicenses, Gálatas, Filemón, I Corintios, Filipenses, II Corintios, Romanos), luego, los cuatro evangelios, pero cambiando el orden. Primero Marcos y luego los demás, aunque sabiendo que los Hechos de los Apóstoles son la segunda parte del evangelio de Lucas y no debe leerse como una obra autónoma. Después de leerse el cuarto evangelio, se deberían leer las tres cartas de Juan. En tercer lugar, deben leerse las cartas de la escuela de Pablo: Colosenses. Efesios, segunda Tesalonicenses, Epístolas Pastorales y, por últimos, Hebreos. En cuarto lugar deben leerse las llamadas epístolas católicas, I Pedro, Santiago, Judas y II Pedro. Finalmente debe leerse el Apocalipsis. El orden actual en el que se edita el Nuevo Testamento induce claramente a error. Por ejemplo, y es el más importante, las siete cartas auténticas de Pablo se escribieron antes de los evangelios y determinaron los puntos de vista teológicos de éstos.

 

¿Qué destacaría del personaje de Pablo de Tarso? El antes y el después. -Antes de la llamada conversión de Pablo (tres a cinco años después de la muerte de Jesús) existía prácticamente un solo tipo de seguidores de Jesús, los judeocristianos, esencialmente judíos, que creían sin embargo que Jesús era el mesías por haber sido resucitado, que volvería a la tierra a implantar por fin el reino de Dios anunciado por los profetas pero que no tenían nada claro que Jesús fuera divino.

 

 

Después de la llamada conversión de Pablo, éste impulsó una interpretación de la figura y misión de Jesús radicalmente distinta a la de los judeocristianos. Él lo llamo “otro evangelio” (Epístola a los gálatas), aun admitiendo los datos básicos de su vida, pasión, muerte y la creencia en su resurrección. El Jesús de Pablo es el Cristo de la fe, un ser celeste preexistente que desciende a la tierra sufre pasión y que redime a la humanidad de sus pecados por este sacrificio y luego asciende al cielo en donde en muy poco tiempo recogerá a todos los fieles creyentes; este Jesús-Cristo de la fe dura más o menos hasta hoy en las iglesias, en sus líneas generales pero nada tiene que ver con el Jesús histórico.

 

En los Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas, Hechos de los Apóstoles y Juan. ¿Qué cosas destacaría? -Para responder a este pregunta tendría que volver a reescribir los capítulos que a ellos les dedico en “Guía para entender el Nuevo Testamento” y por tanto la respuesta sería inmensa. Sin embargo, en líneas generales diría los evangelios están escritos desde una perspectiva fundamentalmente paulina, es decir, aceptando que el sacrificio de la cruz es la obra de la redención por designio divino, aunque cada uno aporta ciertas correcciones a la perspectiva del maestro Pablo. En líneas generales todos destacan la importancia salvadora de la muerte y resurrección de Jesús pero no sólo ésta sino también su vida sobre la tierra, como un ejemplo a imitar.

Los tres primeros evangelios tienen un punto de vista muy similar de Jesús aunque Lucas es el que destaca más su aspecto humano, su amor por los pobres y su figura como hombre justo que los cristianos deben imitar. Mateo presenta a Jesús como el nuevo legislador cuya interpretación de la ley supera y sustituye a la de Moisés. Marcos destaca ante todo la preparación que supuso la vida de Jesús para sus momentos finales en Jerusalén y que la cruz no acaba en sí misma sino en la gloria de la resurrección. Por último, Juan construye una figura de Jesús como un revelador casi gnóstico sólo interesado en que sus discípulos sepan que Él es uno con el Padre y ellos deben ser uno con Jesús. Si se logra esta unidad, se consigue la salvación.

 

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Después de este recorrido por el Nuevo Testamento, hay una pregunta que no quiero deja en el tintero. ¿La gran verdad y la gran mentira de los Evangelios? -El que hoy veamos la realidad histórica desde un punto de vista más científico y diverso, no nos autoriza a formular juicios de intención sobre verdad y mentira. Quien da la vida por una idea no suele ser un falsario. Pero apurando su pregunta, respondería que, desde el punto de vista histórico de hoy, el Jesús de la historia que puede reconstruirse gracias a nuestros estudios e investigaciones de los textos que han llegado hasta nosotros, de la arqueología y de la historia en general del siglo I, el denominado “Jesús histórico”, nada tiene que ver o casi nada con el Cristo de la fe. El cristianismo de hoy tendría que formar su teología sabiendo que de las 29 proposiciones dogmáticas, más o menos, del Credo niceno-constantinopolitano (formado en los Concilios de Nicea, 325 y de Constantinopla, 451), el Jesús de la historia no creería nada más que en las tres primeras; el resto es pura teología e interpretación.

Desde luego, el fundador no fue Jesús de Nazaret, porque Él tuvo siempre a gala ser un piadoso judío, su religión era la judía, sólo pretendió llegar a su esencia más profunda y ni se le pasó por la cabeza fundar una nueva religión. El cristianismo nace con el surgimiento de la teología cristiana, y ésta se genera después de la muerte de Jesús, reinterpretándolo a la luz de algunos pasajes de la Escritura leídos a la luz de la creencia en que Dios había resucitado a Jesús. Y esa interpretación fue  de muy diversas maneras. Creo que los padres o fundadores del cristianismo actual son fundamentalmente tres, Pablo de Tarso, el autor del evangelio de Mateo y el autor del evangelio de Juan.

 

¿Qué dicen al respecto los últimos estudios del Nuevo Testamento? -No hay unanimidad, porque sigue existiendo una gran diferencia entre estudiosos creyentes y no creyentes del cristianismo. En líneas generales lo que he expuesto más arriba es el punto de vista medio de los historiadores independientes del cristianismo.

 

¿Hay similitudes entre la iglesia originaria y la actual? -Son radicalmente diversas. La iglesia actual es el producto de una evolución continua a lo largo de siglos a partir de la interpretación paulina de la figura y misión de Jesús. Pero éste no fundó iglesia alguna, sino un grupo de doce, con un sentido altamente simbólico y orientado hacia el final de los tiempos que se creía inminente: representaban los Doce al Israel renovado de los últimos días que serían los primeros en entrar en el inmediato reino de Dios, y luego serían sus jefes principales. Pero este reino de Dios, concebido al modo judío desde siglos antes de la era cristiana, nada tiene que ver con la iglesia actual en su organización, salvo quizás en la esperanza de un dominio final absoluto de Dios sobre la historia con el castigo de los malvados y la retribución de los justos.

 

¿Cómo han llegado los Evangelios hasta nosotros? -Por medio de copias y copias y copias de los primeros originales que se perdieron. El fragmento más antiguo es el Papiro 52, que contiene unas pocas palabras del capítulo 18 del evangelio de Juan y que fue escrito probablemente, entre el 125 y el 150; en total hay unos cinco mil manuscritos del Nuevo Testamento, aunque no todos contienen todas las obras. Además tenemos miles de citas del Nuevo Testamento en las obras de los autores cristianos desde el siglo II.

 

¿Es fiel la Iglesia a la hora de traducirlos? -Hoy día, y en líneas generales sí, porque las traducciones se comparan unas con otras y es difícil cometer errores de bulto; de todos modos, en algunos casos siempre puede haber traducciones tendenciosas, por ejemplo en Mateo 1, 25 porque afecta a la virginidad total de María. De todos modos, con un mismo texto griego básico (el Nuevo Testamento se compuso todo él en griego, no en arameo, etc.), fielmente traducido, se pueden hacer interpretaciones muy diversas según la línea ideológica de quien interpreta.

 

¿Realmente quién fue fundador del Cristianismo? -El cristianismo no tuvo un solo fundador, sino varios porque fue y es un proceso dinámico que tardó por lo menos un par de siglos en constituirse en lo esencial.

Publicado en Entrevistas