Viernes, 25 Septiembre 2015

Un divorcio para reflexionar

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Luis J. Bacallado

Periodista

 

 

Un divorcio para reflexionar



En el año 2012 estuve viviendo en Barcelona. Durante esta provechosa experiencia me llamó la atención sobre todo, un aspecto de la vida cotidiana de los catalanes. En las aulas de la Universidad así como a pie de calle se respiraban aires de consciencia. Todo hacía presagiar y así lo estamos viendo en los acontecimientos actuales, que Catalunya se estaba preparando para un gran cambio, marcado por el escenario de la crisis económica en el Estado Español.

 Por así decirlo, España y Catalunya no se han entendido nunca. Es como esa pareja ligada a la fuerza que se muestra incapaz de encontrar la fórmula para que ambos cónyuges se sientan felices. Realmente es una divergencia de un marcado carácter cultural e identitario que hunde sus raíces en el siglo XVIII y tiene como momento culminante en la época moderna, la Guerra Civil Española y su posterior represión etnocida. Solo el pragmatismo exacerbado y el aplazamiento de los deberes, ha hecho que la Catalunya “comunidad autónoma” haya sobrevivido hasta nuestros días. En ocasiones, el dinero de Madrid también ha servido como atenuante. Pero llegó la gota que colmó el vaso y el paso adelante se ha llevado a cabo sin vacilación alguna.

 Los de la Meseta claman al cielo y sacan sus artillería intolerante desde todos los ámbitos. Sin embargo, en el fondo saben que esta bola de nieve ya no va a pararla nadie. Más si cabe, teniendo en cuenta que desde un punto de vista económico, a las razones de siempre, se le unen lo atractivo que puede ser para un nuevo país unirse a la economía globalizada sin la losa de un Estado corrupto e ineficiente. Apelan a la manida cantinela de la inconstitucionalidad como si su régimen no fuera el primero que se salta páginas de la vetusta Carta Magna a la torera.

Con lo cual, la fecha del temido apocalipsis  es ni más ni menos, que este próximo domingo 27 de septiembre. Para más inri, con un cierto “tufillo” de victoria holgada de los independentistas según la mayoría de encuestas llevadas a término en las recientes semanas.

¿Y los canarios qué pintamos?...Pues más bien poco. A no ser por los cuantiosos beneficios que algunos empresarios catalanes sacan de nuestra explotación turística. Empero, tenemos mucho que cuestionarnos. Tanto del proceso catalán como también del que se llevó a cabo con características parecidas en  Escocia en 2014

¿Hasta qué punto beneficiaría a Canarias una toma de consciencia cabalmente nacionalista? ¿Es nuestro camino en esta recóndita Región al oeste de Marruecos tomar un pulso al Estado? ¿Y si fuera ese pulso tan agresivo como el vivido en Catalunya?. Son preguntas, que aunque arriesgadas, resultan  nada baladíes para unas maltrechas Islas que hasta el momento no han encontrado una senda estable de prosperidad de la mano de una relación cordial con Madrid.

Lo que ya es una evidencia para todos es que pase lo que pase el domingo en Catalunya, el cambio en la estructuras del Estado Español es un tema que será espada de Damocles durante los próximos meses. Y Canarias, debido a sus especiales características, debe ser protagonista en dicho debate.

 

 

Modificado por última vez en Lunes, 05 Septiembre 2016 19:45