Martes, 29 Diciembre 2015

Bienaventurado 2016

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Luis J. Bacallado

Periodista

 

Bienaventurado 2016

 

En este Balcón al Atlántico, el cual tiene como material principal la madera de confianza que ustedes queridos lectores, otorgan cada mes, procedemos a poner el punto y final a este vertiginoso 2015.

Lo hacemos con cierto regusto amargo por culpa  del recientemente claudicado tiempo electoral (menos mal) y el cual lamentamos que  haya influido de alguna manera en las tertulias familiares de tan entrañables fechas entre pavos, champán y bombones. A buen seguro que no habrá sido plato para buen paladar pero es que ya se sabe que las pullitas de poder de nuestros representantes es el pan de cada día en cualquier encontronazo suegro-yerno.

Así las cosas, centrándonos ya en esa puerta que se abre al 2016, hay que citar que en el maremágnum de resúmenes que inundan estos días las redes sociales, sobresale el deseo único y casi que tradicional de pedir a los nuevos 365 días que se asoman por delante, la prosperidad que estos tiempos de complicaciones económicas han inhibido.

 Huelga decir que el positivismo es una característica intrínseca de la fortaleza y que para nada estoy en contra de este alarde espontáneo de buenos deseos e intenciones. No obstante, me gustaría en un minuto desglosar el camino que nos separa ante esas ansiadas cotas de estabilidad y que no se quede todo en actos simbólicos sino que comencemos la nueva etapa con un camino trazado y un plan para alcanzar los objetivos.

 Somos un pueblo noble y trabajador pero nos falta "ese aquel". Y no es otra cosa que la determinación para cambiar las cosas. Si queremos que de verdad todo mejore y no confiemos nuestros designios a la lotería , debemos empezar a convencernos de ciertas cosas. Primero, de que no necesitamos a nadie de fuera para que vengan a solucionarlos los problemas.  Únicamente desarrollando todas nuestras potencialidades seremos capaces de alcanzar la prosperidad. Pero eso no viene de gratis. Tiene un precio.

 Implicarnos como sociedad con unas características y unas metas comunes. Dejar de lado actitudes contraproducentes y egoístas con nuestros vecinos y arrimar el hombro para hacer ejecutar los cambios necesarios a aquellos que ostentan los cargos públicos. Porque lo que hace falta no son políticos "bondadosos" sino políticos que estén plegados al peso de una sociedad vibrante y activa. Así lo cual, les deseo felicidad y prosperidad, cómo no. Pero también la fuerza y determinación para alcanzarlas.

 El secreto es que la prosperidad no es un regalo, sino el premio a un surco bien elaborado. Feliz 2016.

Modificado por última vez en Lunes, 05 Septiembre 2016 19:26