Miércoles, 17 Enero 2018 17:12

MAMANDURRIAS

Canarias Plural / CP Opinión

Alpidio Armas, Secretario General PSOE El Hierro

 

MAMANDURRIAS

El BOC nº 10 del lunes 15 de enero, publica un anuncio de la Dirección General de la Función Pública por la que se autoriza la compatibilidad a D. Diego Acosta Armas para desempeñar una actividad pública principal; personal eventual, puesto de trabajo 22820, secretario de dirección, en la Dirección General del Gabinete del Presidente del Gobierno de Canarias; y actividad pública secundaria (yo diría que absolutamente secundaria. ¡¡Qué vergüenza!!), Concejal en el Ayuntamiento de La Frontera, El Hierro. El puesto referido lleva aparejado una remuneración de 23.629,38€; 5 mil € más que lo que percibía en su anterior puesto de personal de limpieza de la casa del presidente.

Algunos (espero que muchos) coincidirán conmigo en lo descorazonador que es constatar que ciertos individuos, cuando entran en política lo hacen para atender a sus intereses personales, solucionar sus problemas y necesidades, ocuparse sólo de los propios y trajinar para mantenerse en cualquier puestito, mientras se cobre del erario público; y si es sin hacer nada, pues mucho mejor.

Para entender cómo es posible que estas cosas sucedan, es necesario acudir a estudiosos del asunto.

Establece Max Weber la diferencia entre “político por vocación” y “político como profesión”; el primero sería el que actúa inspirado por la ética de sus convicciones; y el segundo sería aquel que pone por delante de todo su interés personal o de partido.

Tiene relación directa esta diferenciación con otra paralela entre vivir para la política o vivir de la política. Quien vive “para” la política actúa según el mandato de convicciones, principios e ideales para el bien del ciudadano. El que vive “de” no desea gobernar para defender los intereses de los ciudadanos, sino que actúa al servicio de sus propios intereses y de sus jefes o partidos. Son según el Profesor Parra, catedrático de filosofía y estudioso del asunto, “son políticos de nivel y perfil económico, que convierten la política en su fuente de ingresos”.

Respecto a estos últimos dice el filósofo José Luis López Aranguren, profesor de ética en la Universidad Complutense de Madrid, y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que “todo en ellos consiste en permanecer; mantenerse contra viento y marea en el ejercicio del poder, y en ello comprometen la hacienda, la vida y el honor. La ambición de poder forma parte de su ADN”.

Sostiene el Profesor Parra que estos políticos no tienen otro norte que la obediencia ciega al partido; son corruptores del lenguaje y la palabra, y no es infrecuente que caigan también en la corrupción política; que va desde la financiación irregular de los partidos hasta la apropiación de bienes públicos y el comercio de influencias pasando por el ejercicio de retorcer el presupuesto para colocar a los propios.  Tienen como mecanismo de defensa la negación. Niegan cualquier cosa que les pueda perjudicar en su cargo, y prefieren actuar contra la propia conciencia, a enfrentarse al partido que les garantiza el puesto, y que jamás habrían conseguido por méritos propios, como ir en listas electorales que les garantice un buen puesto, bien remunerado.

La proliferación de estos individuos es lo que ha llevado a muchos ciudadanos a la desconfianza y el descrédito hacía aquellos que se creen poseedores de la verdad; y salen a la calle en diferentes “mareas” para protestar por el retroceso social y en defensa de lo público frente a los intereses personales o grupales.

Estos ciudadanos, (“las mareas”) en palabras de Bertolt Brecht no quieren ser “analfabetos políticos que no oyen, no hablan, no participan en los acontecimientos políticos; que no saben que el coste de la vida, el pan, los zapatos, de las medicinas, dependen de decisiones políticas”.

Decía el escritor satírico alemán Christoph Lichtenberg que “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen les pierden el respeto”. No nos extrañemos pues de que los ciudadanos nos pierdan el respecto cuando realizamos acciones que no resisten un mínimo paso por el filtro de la ética.

La verdad no es una; sino dos, decía Hannah Arendt. La factual, verificable por los sentidos que es apreciada directamente y sin filtros ni dudas por todos; y la racionalque es susceptible de apreciación personal, y por lo tanto manipulable.  En algunos casos, la ausencia de información y posibilidad directa de constatación de la primera, nos hace objeto constante a manipulaciones tan esperpénticas como “el finiquito en diferido”.

Muy conocido es el trabajo de Noam Chomsky “las diez estrategias de manipulación” que ilustra como los políticos manipulan a los ciudadanos, y que algunos en esta isla tienen como catecismo. Quédense con cuatro de esas estrategias: Nº1 La estrategia de la distracción, la Nº2 Crear problemas y después ofrecer soluciones, la Nº5 Dirigirse a los ciudadanos como criaturas de pocas edad, y la Nº7 Mantener al ciudadano en la ignorancia y la mediocridad

  1. Benito Pérez Galdós, escribió un ensayo titulado “La fe nacional y otros escritos sobre España”, que aunque escrito en 1912 y sobre España resulta sorprendente por su aplicabilidad al tiempo y al caso. Decía D. Benito: “...no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado les mueve y no mejoran en lo más mínimo las condiciones de vida…no acometerán el problema económico, ni el educativo… no harán más que burocracia pura, caciquismo,… trabajo de recomendaciones, favores (y enchufes) a sus amigotes…”

¿Son necesarios Weber, Aranguren, Brecht, Lichtenberg, Arendt, Chomsky, Parra, Galdós para explicar tan bochornoso asunto? La genial Esperanza Aguirre lo hubiese despachado con una palabra que no inventó, pero sí generalizó: mamandurrias

Publicado en Opinión
Viernes, 24 Febrero 2017 08:15

CANARIAS NO SOMOS TODOS

"Puedo callar, dejar de escuchar e incluso dejar de mirar, pero jamás pondré la otra mejilla"

 

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Canarias Plural © Juanca Romero H.

 

CANARIAS NO SOMOS TODOS

 

Siete u ocho sobre el mismo mar, así reza en uno de los temas más populares del cancionero isleño, y así se ve cuando desde un satélite enfocan las cámaras hacia este punto del Atlántico. Las Islas Canarias emergen lentamente desde una especie de punto G o punto caliente, dejándose arrastrar por las tímidas corrientes hacia destinos poco ciertos.  Y es que el futuro nunca está escrito aunque en el caso de nuestro archipiélago parezca poder adivinarse. Si ponemos frente a un espejo cualquiera de los últimos 6 o 7 cuatrienios, veremos un calco de lo que han sido las tres últimas décadas en lo referido a la forma de entender la política en las islas, y especialmente a la forma de hacer política por parte de quienes se han apoderado de una bandera para hacer presunta apología de un nacionalismo descafeinado e incoherente.

El Parlamento de Canarias durante años ha sido una burda verbena “Pepebenantina” en la que dos se aman y un tercero se encela por tanto amor. Lo curioso y llamativo de estas relaciones de incesto político, es que la más fea es la que siempre elige con quien se queda y cuando decide mandar al traste la relación. En nuestras islas hay generaciones que relacionan a Coalición Canaria con una especie de régimen que aún no ganando las elecciones en muchas instituciones, acaban gobernando, una especie de modelo bolivariano en miniatura que ya no sorprende ni a una tal húngara mentada por tantos y tantos. Ahora la cosa ha cambiado en el patio de vecinos. Ya no son las tres gritonas de siempre las que se pelean desde sus ventanas. La pluralidad ha llegado para quedarse, y el Parlamento que nos representa a todos los isleños ahora se viste con más colores que nunca. En democracia la pluralidad siempre suma cuando es real, cuando por encima de los intereses de tres partidos, emerge la auténtica vocación.

Tenemos el parlamento que la ley electoral permite que tengamos. Si un partido con 2.521 votos puede tener dos parlamentarios y otra formación con 54.375 votos no tiene ningún representante, por muy legal que sea, parece cuando menos injusto. Por supuesto que hay que encontrar la fórmula que permita que todas las islas estén representadas en la cámara regional, pero esto debe conseguirse sin menospreciar al electorado y sin perpetuar el sentimiento de que da igual a quien votes si se lo reparten siempre los mismos.

Del mismo modo que la presencia de Podemos o la Agrupación Socialista Gomera (ASG) debe ser entendida de forma altamente positiva, parece injusto que Ciudadanos o Unidos no tenga espacio en la Cámara. Mención aparte merecería la vomitiva línea de actuación a la que nos tiene acostumbrados la Agrupación Herreña Independiente (AHI), que cuando llegan las elecciones se pega a las siglas de CC a modo de ladilla mitinera, y a mitad de las legislaturas reniegan de su mantenedor.

Si Canarias somos todos, habría que empezar por modificar la actual ley electoral para seguidamente, y siempre desde las legítimas tarimas políticas, empezar a erradicar los amiguismos y las prebendas de las que un buen puñado de ilustres parecen disfrutar. A pesar de que muchos se ríen cuando les hablo de esperanza en lo referido al saneamiento político, estoy convencido de que será posible si CC, PSOE y PP abren sus filas para dar voz y decisión a las nuevas generaciones de políticos al igual que ya lo están haciendo otras formaciones como Podemos, ASG o Ciudadanos. Un Partido Popular con olor a naftalina o un PSOE con luchas internas por ver quién es más mandón, no ayuda en absoluto a regenerar la política canaria. ¿Coalición Canaria?, disculpe amigo lector, pero en este texto no me estoy refiriendo a imposibles.

El 2017 es una realidad hace un par de meses, y sea por cansancio o inocencia, confío en que será un año para construir y tender puentes. En el deseo está que este año sirva para que de una vez por todas, Canarias seamos todos/as.

Domingo, 04 Septiembre 2016 12:41

LA CABALGATA DE LOS INEPTOS

CP Editorial_

Canarias Plural © Juanca Romero H.

LA CABALGATA DE LOS INEPTOS

Sobre la nula imagen de la política lagunera

 

CPJuanca Editorial3Corren aires enrarecidos en las cosas de la política, y como siempre ocurre, la responsabilidad evidentemente recae sobre los que la ejercen y ponen en práctica –entrecomíllelo si lo considera-. De alguna manera nos estamos acostumbrando a que ineptitud sea sinónimo de política, aunque en la categoría de sinónimos podamos incluir otros adjetivos como parásitos, vividores, corruptos y palurdos de escasa sapiencia. Claro que siendo justos, hay que decir que en política también hay hombres y mujeres con espíritu social y vocación. Lástima que el trabajo de estos buenos, acabe encharcado en la fétida lechaza caracolera que los políticos mediocres va dejando allí por donde se arrastran.

Ejemplos de éstos podría poner algunos miles, y a buen seguro en todas las instituciones de nuestro archipiélago encontraríamos cancerígenos elementos que entorpecen las buenas prácticas de los que creen en la verdadera y efectiva política. Pero si me lo permite, en esta ocasión detengo los pasos frente a la Casa Consistorial de San Cristóbal de La Laguna, municipio que presume de abanderado de la cultura, y que tiene en su seno municipal a un buen puñado de culturetas de medio pelo. Lastimera es la situación política en la ciudad de los perjudiciales adelantados, con un panorama más próximo a las sombras que a las necesarias luces.

Dejando atrás aquellos días en los que el puesto de alcalde se heredaba en medio de una legislatura, y los cargos se distribuían en una comida en el restaurante Los Limoneros, nos encontramos con una actualidad política en el municipio, propia de las páginas necrológicas. El ímpetu de aquellos electos días del mes de mayo de 2015, ha dejado paso a la previsible desidia en los pasillos de la “manzana de oro”, en los que algunos malintencionados dicen que se ve muy pocos a algunos políticos que en campaña hablaban de responsabilidad y sentido del deber.

La ínclita Coalición Canaria, ese espejismo que se deteriora lentamente, continúa poniendo en práctica la máxima de estar sin que se note, de liderar un gobierno municipal con un alcalde del que más de la mitad de la población no sabe ni su nombre, y del que muchos ciudadanos nos avergonzamos cada vez que un medio de comunicación le pone un micrófono delante… sencillez no es sinónimo de capacitación. El municipio, con un vasto sembrado de centros vecinales a modo de micro sedes partidistas, ha pasado en las últimas legislaturas a formar parte de esas localidades de las que poco o nada se habla, ciudad en la que para ver a sus políticos, hay que acudir forzosamente a una de sus procesiones o festejos de barrio, en los que el paseíllo de ediles forma parte del programa de festejos. Como nota al margen, resulta contradictorio ver a un partido que presume de nacionalista y falsos tintes independentistas, acudir con sus ediles a pasear el pendón de la conquista castellana, y en representación del rey de un país llamado España.

Y en esta paleta de agrios colores políticos, también están aquellos que salían a las calles en tiempos electorales para teñirlas de morado, enarbolando la bandera del cambio y la regeneración política en el municipio, y ahora ni se les escucha estornudar, no vaya a ser que a alguien se nos ocurra preguntar por sus quehaceres como ediles. Aquellos gritos pasaron a convertirse en los poco claros susurros e interminables cortaditos en las cafeterías cercanas.

Y el Partido Socialista, eterno candidato a presidir el Ayuntamiento, tiene que jugar una partida a dos bandas en el escenario de la política municipal; por una parte, defendiéndose constantemente del mobbing al que le somete su socio de gobierno, los de la CoCa, incorrecto término con el que los poco estudiados se refieren a Coalición Canaria. Por otro lado, los conflictos internos en el partido a nivel regional, que impiden que las filas socialistas en el municipio puedan tener la autonomía necesaria para mandar al carajo a los ineficaces. En medio de este mejunje de tiras y encoges, hay que reconocer que las áreas en las que trabajan los socialistas laguneros, son las que mejor funcionan, y con diferencia.

Sobre las cosas del resto de partidos, casi prefiero definirlos con unas pocas palabras:

Partido Popular= Eterno repelente con olor a naftalina.

XTF-NC= Antihéroe en blanco y negro.

Ciudadanos= La naranja necesita madurar un poco más.

 

 

 

 

Un municipio con el nivel cultural y empresarial como el de San Cristóbal de La Laguna, no merece la inoperancia de sus ediles, la ineficacia de un ayuntamiento inmerso en la falta de rumbo. Este municipio sale adelante gracias al trabajo de sus ciudadanos, luchadores por naturaleza y capaces de tomar las riendas de su rumbo cuando el entorno se vuelve hostil, aunque esta hostilidad muchas veces llegue desde dentro de los muros de su propia casa. Que nadie se engañe, el “cortijo” sigue en manos de los de siempre, los del bocadillo de mortadela y bailecitos de pabellón. Las políticas sociales se siguen disfrazando de paseíllos y fotos en casa de viejos vecinos y el regalito de unas muletas. Y si lamentable y denunciable es esta vieja afición municipal, también lo es la dejadez de los partidos opositores que prefieren azorrarse tras la nutrida paguita mensual y las bonificaciones por pasear santitos procesionales.

Si tenemos los políticos que merecemos, entonces es que nos hemos portado muy pero que muy mal. ¿Será que al final somos los ciudadanos los culpables de este circo de los horrores?